viernes, 27 de enero de 2017

Se llama Vladimir y le gusta hacer popó



Aun con los reclamos de mi mamá porque no le gusta el nombre, nombramos a mi hijo Vladimir, claro que además le puse mi nombre, como para dejar mi marca. Pero bueno, esto ya lo teníamos pensado casi desde antes de que mi esposa quedará embarazada.

El día que decidimos contarles a mis padres los nombres que teníamos planeados, Vladimir fue de los que menos aprobación tuvieron. Quiero aclarar que no es que nos guste llevarle la contraria a la gente pero simplemente ese nombre término por gustarnos.

Realmente contemplamos casi treinta nombres, de verdad nos dimos a la tarea de buscar ese nombre ideal con el que podríamos darle originalidad y evitarle el “bulling” en la escuela. Para ser sincero no sé si podrá evitar eso último pero al menos tendrá originalidad.



Ahora podría decir que la cosa más intrépida sería la vez que cambie de pañal a Vladimir por mi propia cuenta, previo a esto solo lo había hecho otras dos veces, una con ayuda y otra lo deje a medias y mi esposa me rescato. Cuando comencé el proceso tuve que mentalizarme de tantas maneras posibles para evitar unirme al festín de desgracias (vomitar). No fue tan complicado retirar los sellos auto adheribles del pañal, el problema vino cuando al casi estar por terminar de limpiarlo mi hijo me jugó su primer broma de la vida, volvió a hacer sus necesidades al aire libre. Aunque ahora que lo pienso quizás solamente estaba ayudándome a practicar para futuras ocasiones.

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