Creo que en algún momento del
futuro tendré la necesidad o deseo de recordar cómo fueron mis primeros días
como padre, así que supuse una buena idea escribirlo aquí y además compartirlo
con aquellos que les pueda mínimamente interesar mis experiencias que sin duda han
sido muy diversas.
De igual modo antes de empezar
sería bueno aclarar que no soy muy buen redactor además de que cometo cierto número
de horrores ortográficos, entiéndanme
uso Mozilla
como navegador y no tengo ningún correcto de ortográfico. Y si, además de sus
comentarios acerca del tema les agradecería me corrijan y ayuden a mejorar al
momento de escribir.
Listo, tras haber justificado mi
ignorancia ortográfica me dispongo a comenzar:
Recuerdo el 23 de diciembre casi a
la perfección, de alguna manera todo se grabo con tinte indeleble en mi mente
al enterarme de la mejor noticia de mi vida (yo tenía la fantasía que un día
caminando me encontrare unos $20,000 tirados en el suelo y esa sería mi mejor
noticia) nació mi hijo.
Yo me encontraba en mis labores
habituales en la oficina las cuales incluyen Facebook y Whatsapp (Si alguno de
mis jefes está leyendo esto les comento que solo es broma, yo ni Facebook
tengo). Mi mamá nos apoyó mucho durante el embarazo de mi esposa siendo ella
quien daba todas las visitas al médico con ella, cuando eran en la mañana, y
dada la situación que mi esposa se encontraba internada era menester que
alguien acudiera diario a checar sus avances.
Ya eran como las 11:00 am cuando mi
madre muy sutilmente me dijo algo como: “Vine a ver a Stefany y ya está en toco
cirugía, no te preocupes pero parece que ya está dando a luz”
Yo sin duda considero que mi mamá
no eligió bien sus palabras porque en ese momento lo único que hice fue
preocuparme.
No pasaron más de treinta minutos y
ya me encontraba en el área de espera junto con mis padres quienes ya se
encontraban en el lugar. Realmente habremos esperado unas dos horas más y por
ahí de las 2:30 pm mis padres se retiraron pues tenían sus actividades (cuidar
de sus otros hijos).
Me quedé esperando con total
incertidumbre y sin información alguna, la desesperación me ahogaba. A eso de
las 3:00 pm una conocida que había seguido de cerca el embarazo de mi esposa se
me acerco y me comento que el ser más esperado, al menos por mí y mis
familiares, había nacido desde la 1:45 pm. Mi hijo llevaba poco más de una hora
de nacido y yo no tenía ni idea.
A lo largo de la espera me hice
amigo de un chavo que venía de Tekax y llevaba 8 días aquí en Mérida porque su
esposa se encontraba internada. Entable una buena amistad que hasta el día
siguiente que aun estábamos por ahí, seguimos platicando. Que esto quede como
prueba de que el hecho de que me agrades y te considere un amigo no significa
que no vaya a olvidar tu nombre… Así es, ya olvide su nombre.
En cierto punto de mi platica con
mi amigo de Tekax, el cual he admitido que olvide su nombre así que vamos a
llamarlo Bob, mi esposa salió en silla de ruedas, no tenía una cara de mucha energía
que digamos hasta incluso parecería que quería golpearme intentando satisfacer
algún deseo de venganza.
La acompañe hasta su cama (junto
con el camillero quien por cierto igual era muy agradable) y nos dispusimos a
esperar la llegada de mi bebé pues las enfermeras se lo habían quedado para
hacerle lo que sea que tuvieran que hacerle.
Mi espera me dio tiempo de
descubrir que la cara que mi esposa tenía era el resultado de más de 10 horas
de dolor continuó debido al parto. Claro que ella a quien quería partir era a mí
pues no encontraba justo haber sufrido todo el dolor y tenerme ahí con cara
sonriente. Casi entendía como se sentía, excepto claro porque nunca he dado a
luz.
De pronto a lo lejos, y de verdad a
lo lejos porque la cama de mi esposa estaba al fondo, vi entrar una pequeña
camilla de un recién nacido, ahí estaba por quien había esperado todo este tiempo
(y a mi esposa, claro, quien seguramente no encuentre agradable que la deje a un
lado). Cuando por fin lo sacó y pude ver su rostro tuve una sensación que no es
fácil de describir. Era lo mejor de mi mundo, mi esposa y mi hijo.
Desafortunadamente por el horario
en que todo se sucedió, a los 15 minutos el tiempo de visita terminó y tuve que
salir. Esos minutos fueron los mejores de mi vida hasta el momento.
Del resto de mi día, fue una lucha
por intentar limpiar y ordenar todo lo posible el cuarto donde estaría con mi
esposa e hijo pues provisionalmente nos estaríamos quedando en casa de mis
padres lo cual para mí se resume a: No tener que cocinar.