lunes, 30 de enero de 2017

Tuvimos una piraña justo al año de casados.



 
Es un tanto difícil contarles esto porque no solo nos vemos afectados (mi esposa y yo) como seres humanos, sino también financiera y psicológicamente, mantener una piraña es mucho más caro de lo que ustedes creen. Esto no es broma y vamos a tomarlo con la seriedad que merece pues debo decirles que el hijo que tuvimos justo al año de casados… No fue un sirenito.

Los primeros días todo era felicidad en mi cartera y mi mente, Vladimir se alimentaba únicamente de lo que Stefany podía darle, lo que se traducía como: “Comida gratis”. En estos mismos días, Vladimir aun no conocía el placentero arte de hacer popo cada 3 horas sino que ensuciaba muy pero muy pocos pañales. Dada  la situación, yo me mofaba  de la gente que decía que un hijo era caro, yo no lo veía, estaba ciego… Perdón, neta perdón.

Para no alargar mucho la historia, Vladi heredero el apetito de su padre y de su madre… ¡Juntos! Toda su rutina diaria se resume en: Comer, dormir, comer mientras duerme, hacer popo, hacer popo mientras duerme y comer y hacer popo mientras duerme.

Un día mientras Stefany se preparaba para alimentarlo, decidió recostarlo sobre mi pecho de tal modo que su cabecita quedaba recargada en mi brazo, mi sorpresa fue cuando comenzó su clásico “berrinche” para que le dieran de comer pues de pronto y tal cual se los digo: Intento comerse mi brazo, buscando en su desesperación por comida la forma en que pudiera obtener un poco de alimento a costa mía, de verdad les digo que intento comerme. Fue en ese momento cuando descubrí que mi hijo fue sustraído una noche y remplazado por una piraña.

Digamos que haciendo cuentas rápidas de los 2 pañales que usaba al día en su primera semana hoy ya llevaba el record al bebé más cagon (en mi casa) ensuciando aproximadamente 20 pañales en 3 días y eso que hay quienes me dicen que salió barato.

 Ahora puedo ver lo costoso que puede llegar a ser un hijo. Y si se lo estan preguntando, no, no me arrepiento en ningún momento de nada. Cabe mencionar para aquellos que han leído mis entradas pasadas en las que decía que quería un segundo hijo pronto, pues nada, creo que lo voy a reconsiderar.

sábado, 28 de enero de 2017

La venganza de la esposa asesina.

Puedo recordar claramente las palabras de mi esposa el día que nació Vladi: “Nuestro próximo hijo lo tendrás tú” y yo se que ese comentario se podía traducir a: “Me las debes, condenado, y lo justo es que sufras lo mismo”. Claro que yo no me lo tomo personal, pero por si las moscas no le comento que quiero un segundo hijo pronto.

Cabe mencionar que mi esposa no tuvo antojos durante el embarazo, sino extrañamente, todo lo contrario. El problema empieza ahora que ha nacido Vladimir y espero que no me lo reproche más tarde por escribirlo pero pareciera que está consumiendo toda esa comida chatarra que no comió durante su embarazo, como si se estuviera poniendo al corriente o algo así.

Ahora bien, aun no puedo creer, ni comprender, que yo haya sido quien tuvo todos los antojos durante el embarazo y lo peor del caso es que no han desaparecido… Ya pensandolo mas a fondo creo que los antojos siempre los he tenido y si he de ser sincero, nunca van a desaparecer, estoy destinado a ser un papá rellenito y gordito.

Pero regresando al tema de la venganza, creo que la forma de vengarse de mi esposa es del tipo parasitaria y no es que la llame parásito sino que la forma en que se desquita es poco a poco consumiendo mi dinero y en ocasiones mis propias golosinas o comida (me sirve de dieta, forzada, pero dieta al final).

Pero antes que nada, cAbe aclarar Y hago énfasis en ello, esto no es Una señal De Auxilio, ella no se está desquitando conmigoayudenmeporfavor por nada, siempre ha sido una esposa comprensiva  y con mucha paciencia. Y por si se lo están preguntando, claro que me encanta cocinar.

Si he de ser sincero, todo esto pasó hasta la segunda semana, hoy puedo dar gracias porque ya ha pasado a una nueva etapa en la que todo es amor, atención y mimos… Para Vladi, claro, supongo que debe ser bonito.

viernes, 27 de enero de 2017

Se llama Vladimir y le gusta hacer popó



Aun con los reclamos de mi mamá porque no le gusta el nombre, nombramos a mi hijo Vladimir, claro que además le puse mi nombre, como para dejar mi marca. Pero bueno, esto ya lo teníamos pensado casi desde antes de que mi esposa quedará embarazada.

El día que decidimos contarles a mis padres los nombres que teníamos planeados, Vladimir fue de los que menos aprobación tuvieron. Quiero aclarar que no es que nos guste llevarle la contraria a la gente pero simplemente ese nombre término por gustarnos.

Realmente contemplamos casi treinta nombres, de verdad nos dimos a la tarea de buscar ese nombre ideal con el que podríamos darle originalidad y evitarle el “bulling” en la escuela. Para ser sincero no sé si podrá evitar eso último pero al menos tendrá originalidad.



Ahora podría decir que la cosa más intrépida sería la vez que cambie de pañal a Vladimir por mi propia cuenta, previo a esto solo lo había hecho otras dos veces, una con ayuda y otra lo deje a medias y mi esposa me rescato. Cuando comencé el proceso tuve que mentalizarme de tantas maneras posibles para evitar unirme al festín de desgracias (vomitar). No fue tan complicado retirar los sellos auto adheribles del pañal, el problema vino cuando al casi estar por terminar de limpiarlo mi hijo me jugó su primer broma de la vida, volvió a hacer sus necesidades al aire libre. Aunque ahora que lo pienso quizás solamente estaba ayudándome a practicar para futuras ocasiones.

jueves, 26 de enero de 2017

El primer día




Creo que en algún momento del futuro tendré la necesidad o deseo de recordar cómo fueron mis primeros días como padre, así que supuse una buena idea escribirlo aquí y además compartirlo con aquellos que les pueda mínimamente interesar mis experiencias que sin duda han sido muy diversas.

De igual modo antes de empezar sería bueno aclarar que no soy muy buen redactor además de que cometo cierto número de horrores ortográficos, entiéndanme uso Mozilla como navegador y no tengo ningún correcto de ortográfico. Y si, además de sus comentarios acerca del tema les agradecería me corrijan y ayuden a mejorar al momento de escribir.



Listo, tras haber justificado mi ignorancia ortográfica me dispongo a comenzar:

Recuerdo el 23 de diciembre casi a la perfección, de alguna manera todo se grabo con tinte indeleble en mi mente al enterarme de la mejor noticia de mi vida (yo tenía la fantasía que un día caminando me encontrare unos $20,000 tirados en el suelo y esa sería mi mejor noticia) nació mi hijo.

Yo me encontraba en mis labores habituales en la oficina las cuales incluyen Facebook y Whatsapp (Si alguno de mis jefes está leyendo esto les comento que solo es broma, yo ni Facebook tengo). Mi mamá nos apoyó mucho durante el embarazo de mi esposa siendo ella quien daba todas las visitas al médico con ella, cuando eran en la mañana, y dada la situación que mi esposa se encontraba internada era menester que alguien acudiera diario a checar sus avances.

Ya eran como las 11:00 am cuando mi madre muy sutilmente me dijo algo como: “Vine a ver a Stefany y ya está en toco cirugía, no te preocupes pero parece que ya está dando a luz”
Yo sin duda considero que mi mamá no eligió bien sus palabras porque en ese momento lo único que hice fue preocuparme.

No pasaron más de treinta minutos y ya me encontraba en el área de espera junto con mis padres quienes ya se encontraban en el lugar. Realmente habremos esperado unas dos horas más y por ahí de las 2:30 pm mis padres se retiraron pues tenían sus actividades (cuidar de sus otros hijos).

Me quedé esperando con total incertidumbre y sin información alguna, la desesperación me ahogaba. A eso de las 3:00 pm una conocida que había seguido de cerca el embarazo de mi esposa se me acerco y me comento que el ser más esperado, al menos por mí y mis familiares, había nacido desde la 1:45 pm. Mi hijo llevaba poco más de una hora de nacido y yo no tenía ni idea.

A lo largo de la espera me hice amigo de un chavo que venía de Tekax y llevaba 8 días aquí en Mérida porque su esposa se encontraba internada. Entable una buena amistad que hasta el día siguiente que aun estábamos por ahí, seguimos platicando. Que esto quede como prueba de que el hecho de que me agrades y te considere un amigo no significa que no vaya a olvidar tu nombre… Así es, ya olvide su nombre.
En cierto punto de mi platica con mi amigo de Tekax, el cual he admitido que olvide su nombre así que vamos a llamarlo Bob, mi esposa salió en silla de ruedas, no tenía una cara de mucha energía que digamos hasta incluso parecería que quería golpearme intentando satisfacer algún deseo de venganza.

La acompañe hasta su cama (junto con el camillero quien por cierto igual era muy agradable) y nos dispusimos a esperar la llegada de mi bebé pues las enfermeras se lo habían quedado para hacerle lo que sea que tuvieran que hacerle.

Mi espera me dio tiempo de descubrir que la cara que mi esposa tenía era el resultado de más de 10 horas de dolor continuó debido al parto. Claro que ella a quien quería partir era a mí pues no encontraba justo haber sufrido todo el dolor y tenerme ahí con cara sonriente. Casi entendía como se sentía, excepto claro porque nunca he dado a luz.

De pronto a lo lejos, y de verdad a lo lejos porque la cama de mi esposa estaba al fondo, vi entrar una pequeña camilla de un recién nacido, ahí estaba por quien había esperado todo este tiempo (y a mi esposa, claro, quien seguramente no encuentre agradable que la deje a un lado). Cuando por fin lo sacó y pude ver su rostro tuve una sensación que no es fácil de describir. Era lo mejor de mi mundo, mi esposa y mi hijo.

Desafortunadamente por el horario en que todo se sucedió, a los 15 minutos el tiempo de visita terminó y tuve que salir. Esos minutos fueron los mejores de mi vida hasta el momento.
Del resto de mi día, fue una lucha por intentar limpiar y ordenar todo lo posible el cuarto donde estaría con mi esposa e hijo pues provisionalmente nos estaríamos quedando en casa de mis padres lo cual para mí se resume a: No tener que cocinar.