No puedo creer lo rápido que ha pasado el tiempo y lo mucho que ha cambiado. También lo agresivo que se volvió...
No creo que haya sido intención nuestra que nuestro hijo se vuelva un pequeño boxeador. Además creo que trae genes de lobo o algo así porque si que da unas buenas mordidas.
Ha cambiado mucho, no solo en tamaño también en peso, y mi espalda lo sabe mejor que nadie. Ya tiene idea propias, algunas muy peligrosas... Para mi o mi esposa, y en ocasiones muy divertidas.
La verdad, aunque muchas veces nos vuelve locos, siempre al final del día no podemos evitar mirarlo dormir y pensar en lo feliz que nos hace.
-Para mi hijo.